Alfonso G. BENÍTEZ BUSTOS

Con una carrera ya culminada como jugador y en su etapa de entrenador, Diego Armando Maradona llegó a Oaxaca el 21 de septiembre de 2018 como técnico del equipo Dorados de Sinaloa, conjunto que fue de los últimos clubes en dirigir, para encarar la jornada de la entonces Liga de Ascenso MX frente a Alebrijes de Oaxaca.

La sensación que causó la visita de Maradona a la Verde Antequera fue más que el propio partido, pues la gente, desde la llegada al aeropuerto Benito Juárez de Santa Cruz Xoxocotlán, se abarrotó para recibir al “Pelusa”, quien en medio de una impresionante seguridad, sería traslado, junto con el equipo, a un hotel en la zona comercial al sur de la ciudad.

Ese día la afición era tal en el la zona de llegadas del aeropuerto que el autobús que trasladaría al campeón del mundo en México 1986 ingresó a la misma pista para que subiera todo el equipo y evitar la sala de llegadas para emprender por Símbolos Patrios, la ruta escoltada hasta avenida Universidad.

El arribo al hotel fue por la parte posterior, nadie pudo entrevistar, pedir autógrafo o tomarse una foto con el jugador más conocido del mundo, aunque tenía años que se había retirado, sin embargo, tenerlo cerca era suficiente para quienes lo amaron hasta el final.

El día 22 en el partido, el Estadio Tecnológico, a las 19:00 horas, lució con uno de sus mejores llenos de toda su historia, pues la gente quería ver al ídolo del futbol, aunque sea de lejos.

Dorados perdió el encuentro, pero el resultado fue lo de menos, la gente salió contenta del inmueble con la experiencia de haber asistido a un encuentro histórico, donde disfrutó gritos, manotazos y todo el show que traía consigo el D10S y que siempre lo acompañó en su carrera y hasta sus últimos días, donde la misma vida de Diego, era un show, pues en dónde fuera, siempre tenía tiempo para bailar, cantar y divertirse.

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