Con Francisco Pérez, su entrañable compañero, pioneros de la lucha libre oaxaqueña.

Omar SANTIAGO RICÁRDEZ

Francisco Pérez, el legendario “Red Demon”, pionero de la luche libre oaxaqueña en la entidad y uno de los primeros con licencia oficial para la práctica, recordó a Julio “El Relámpago” Gómez como un amigo, hermano y, sobre todo, un gran ser humano.

La muerte del legendario ex luchador, entrenador y dirigente de la lucha olímpica en la entidad fue un golpe duro para quienes han dedicado su vida al pancracio estatal y nacional, tanto en el plano profesional, el del encorado, como en el meramente deportivo.

“Todas las muertes son dolorosas, pero hay algunas que calan en lo más profundo del corazón.

Hoy parte de este plano terrenal el amigo, el hermano, el mejor ser humano: Julio Gómez López ‘El Relámpago’”, destaca el también ex luchador oaxaqueño.

Integrante de la primera generación profesional de luchadores oaxaqueños de 1965 y que obtuvo la Licencia número 5, así como portador de un excelente físico logrado a base de tesón con sus pesas de cemento que él mismo fabricaba, Julio Gómez deja una huella indeleble en el deporte federado estatal.

“Maestro por excelencia, fundó varios gimnasios para la enseñanza y práctica de la lucha libre profesional. Mencionaré algunos que recuerdo: el de la tercera calle de Nuño del Mercado, casi esquina con J.P. García, el de la última calle de Díaz Ordaz con salida al Periférico y el de la calle de Colón, casi esquina con Emiliano Zapata, además del de la calle de Matamoros, entre Unión y El Punto, y en su domicilio de la colonia Volcanes, todos ellos semilleros de grandes elementos”, recordó el también ex dirigente de la Comisión de Box y Lucha de Oaxaca.

“Red Demon” calificó al “Relámpago” como un incansable promotor de la lucha, buscando espacios para presentar a sus elementos, a quienes infundió el amor por este deporte y desde su trinche pidió colocar gimnasios para que la escuela de lucha libre oaxaqueña nunca muera.

Gómez López en 1980 se dedica de lleno a la lucha olímpica, sacrificando, incluso su patrimonio familiar para solventar la práctica de sus alumnos, traslados, vestimenta, equipo de competencia y alimentación, todo para dar y llenar de gloria a Oaxaca con incontables medallistas de olimpiadas nacionales y competencias internacionales.

“Durante más de treinta años impulsó está disciplina en los gimnasios ‘Flores Magón’, Internado ‘Ignacio Mejía’, Internado de Reyes Mantecón y en últimos años en San Juan Guichicovi, de la región del Istmo de Tehuantepec”, destacó.

“Maestro de generaciones, tanto de luchadores profesionales como de luchadores de competencia, sólo queda agradecer tu entrega y sacrificio, el cual queda para la historia. Descansa en paz hermano Julio Gómez López”, transcribe Don Fran las palabras escritas por otra gran leyenda de la lucha libre oaxaqueña: El Challenger.

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