Omar SANTIAGO RICÁRDEZ

Integrante de las fuerzas básicas del Club Deportivo Guadalajara en la década de los 90 y hoy dedicado al entrenamiento infantil con el proyecto Mexicápam Soccer, en la agencia municipal de San Martín, el ex futbolista profesional Mario “El Payo” Pérez Cortés busca destacar en la orfebrería con diseños exclusivos para personas de la farándula nacional, así como importar su trabajo al resto del país y el mundo.

Oaxaca es una de las entidades a destacar a nivel mundial por su multiculturalidad y arte; sus artesanos ofrecen obras de basta calidad y dentro de ellas “El Payo” pretende reivindicar el trabajo que durante años fue actividad importante para el estado.

De momento la actividad deportiva se encuentra suspendida tras la cuarentena y contingencia por COVID-19, por lo que ahora está enfocado en proyectar en grande el trabajo que viene realizando desde su infancia como herencia familiar.

“Dejé el oro y comencé a trabajar la plata. Mi propuesta es crear algo nuevo contemporáneo, claro me apoyo en las memoria y experiencia de mi padre, es por ello que elaboro piezas de calidad únicas y genuinas, que salten la barrera de que son únicamente para señoras o bien para usarse con un huipil, quiero que sea para todo el mundo, que se convierta en una pieza de la familia, que se use en eventos importantes”, destacó al precisar que sus trabajos están inspirados netamente en la cultura mixteca, “todo tienen un por qué y un para qué”.

No obstante, agrega, la actividad artesanal ha sido difícil, pues al inicio el oficio era mal pagado y hubo momentos en los que tanto él como su padre tuvieron que realizar otras actividades para subsistir, como limpiado de piscinas, no obstante con el paso del tiempo les dejó consecuencias como manchas en la piel tras el uso consecutivo de cloro y exposición a los rayos del sol.

“Tras mi ingreso a AA (Alcohólicos Anónimos) decidimos retomar el oficio de orfebre y es así como se empieza a comprar oro para comenzar con ayuda de mi padre a realizar mis primeros trabajos. Poco a poco las joyerías en Oaxaca vuelven a tener en sus aparadores piezas de filigrana que hasta entonces habían desaparecido”, comentó.

Diariamente “El Payo” Pérez destina varias horas para fabricar piezas únicas que, incluso, han sido utilizadas por cantantes como Lucero, Ana Bárbara, Edith Márquez y Eugenia León, entre otras.

Oriundo de la agencia municipal de San Martín Mexicápam, Pérez Cortés es el tercero de seis hermanos, cuatro varones y dos mujeres; sus padres son Martín Pérez Ortega y Rosalba Cortés Baltasar.

Desde una terraza en su domicilio, igualmente en San Martín, y teniendo todos los días una bella postal de la ciudad de Oaxaca, se inspira para realizar sus obras que se pueden adquirir en la Ciudad de México y aquí, en su tierra natal.

 

PROYECTO MEXICÁPAM SOCCER

Aficionado al futbol, “El Payo” estuvo muy cerca de ser fichado por las Chivas Rayadas del Guadalajara a inicios de los años 90, pero fue la falta de un guía y apoyo lo que los desviaron de ese camino.

Recuerda que su afición al balompié es igualmente herencia de su padre, quien a los 20 años de edad comenzó practicarlo, pues antes se había dedicado al llamado “rey de los deportes”.

“Mi padre, en busca de oportunidades, nos lleva a la Ciudad de México; llegamos a la casa de la familia y comienza a trabajar en una fábrica de lámparas y candiles, propiedad del señor Antonio Quintanar. Gracias a la calidad del trabajo de mi papá, laboran mi mamá y una de mis hermanas”, narra.

Quintanar, añade, era aficionado al futbol y tenía un equipo denominado Amistad, filia, entonces, del Club Deportivo Guadalajara. “Recuerdo que era muy pequeño y mi primer partido fue un preliminar en la Magdalena Mixhuca, fui con mi hermano Agustín, esta fue la primera vez que viaje en metro; jugó una selección olímpica que se preparaba, pero para mí lo más importante en ese momento era jugar y lo hice chocando con algunos jugadores más grandes y dando mi mejor esfuerzo. Al terminar subimos al estrado y ahí un amigo del señor Quintanar dijo que yo tenía talento para ser profesional”.

Es así como ingresa al equipo infantil de Amistad y posteriormente a un selectivo de la delegación, hoy alcaldía, Gustavo A. Madero, donde vivían, pero regresan a Oaxaca para estudiar la secundaria y confirma que aquí no existe el futbol infantil y juvenil, por lo que lo deja.

Es cuando se enrola en el equipo de La Paz, que dirigía Enrique Cervantes. “Con el tiempo conoce a Ignacio Velázquez, mejor conocido como “Nacho Tamales”, con quien entrena y conoce la liga del Instituto “Carlos Gracida” y gracias a él como lo invitan a una gira por Brasil, a la que iría un equipo de Césareo Victorino. “Recuerdo que el viaje costaba 1200 dólares por más de 20 días”.

Después formó parte de las fuerzas básicas de Chapulineros de Oaxaca y es cuando conoce a jugadores como Diego Juárez y Abraham Ortiz, futbolistas, para entonces, con trayectoria, empero, los cambios en el equipo y la llegada de nuevo entrenador le cierran las puertas.

Es por eso que regresa a la Ciudad de México con Antonio Quintanar, quien lo impulsa para ser visoreado por el “Rebaño Sagrado” y participar en la Copa Chivas en la capital de Jalisco, donde deja una grata imagen; tiempo después se integra al equipo de la Tercera División, donde tuvo contacto con Claudio Suárez, Ramón Ramírez y Alberto Coyote.

“Lamentablemente la falta de una guía termino por afectarme. El exceso de alcohol y la mala conducta hizo que José Luis ‘El Güero’ Real me mandara a decir, junto a otro compañero de apellido Menford, que desocupáramos la casa club. Recuerdo que todavía Gabriel Márquez acudió a la terminal de autobuses donde estaba esperando mi salida para tomar el regreso a Oaxaca, pero me escondí, me dio pena y no quise verlo, él me había dicho que otros equipos como Tecos me querían, pero la prioridad siempre eran las Chivas. Ese fue mi paso por el futbol profesional”, contó.

A su regreso David “El Quera” Ramírez Contreras, que entrenaba al equipo de Segunda División de Chapuineros de la Urse, lo invitó a integrarse, pero el alcohol volvió a interferir y a la semana ya no tuvo oportunidad.

“Mi papá fue quien me habló y sugirió que fuera a un grupo de Alcohólicos Anónimos en la colonia Casa Blanca, de esto hace unos 25 años. Fue ahí donde entendí que, como persona adulta, debía de dejar ser una carga para mis padres y generar mis propios recursos”, expuso.

Y es así, precisamente, como se presenta el programa Mexicapam Soccer, con el que trata de compartir sus conocimientos y experiencias con niños y jóvenes de esa agencia golpeada por la delincuencia.

“Hoy trato de cuidarme, no tomó no fumó, trato de llevar una vida recta para ser ejemplo de estos niños y jóvenes que confían en mí”, concluyó.

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