Omar SANTIAGO RICÁRDEZ

“¿Qué pasó en el 2020? Nada, absolutamente nada, es un año que no existió, simple”, atestó el bicampeón de La Carrera Panamericana, el oaxaqueño Emilio Velásquez Rivera, quien anheló que la situación por la que atraviesa México y el mundo con respecto a la pandemia de COVID-19 dé un cambio real en la forma de pensar y actuar no sólo de los gobiernos, sino de la sociedad como tal, pues, de cierta manera, urgía un reseteo general, nos da la oportunidad de empezar de nuevo.

Luego de la suspensión de toda actividad deportiva y en la que el automovilismo se ha visto afectado con la tregua de todas las competencias que organiza y avala la Comisión Nacional de Rallies de México (CNRM), como el Campeonato Regional de Rallies de Velocidad del Puebla Automóvil Club (PAC) y el Campeonato Nacional de Rallies de Velocidad, los más importantes en la agenda, la zozobra y el sabor que queda tanto para deportistas, como para organizadores, es amargo, pues, incluso, La Carrera Panamericana está en incertidumbre al no haber hasta el momento ningún tipo de comunicado oficial de la organización que dirige Eduardo León.

 

ECONOMÍA QUEBRADA

Los negocios, la iniciativa privada, la economía en general está quebrada. Indudablemente el deporte queda mal y después de que todo esto pase será todavía difícil levantarse.

En su opinión, el bicampeón de La Panamericana señala que las malas decisiones en cualquiera de las diferentes situaciones sociales, económicas, políticas o religiosas quedarán atrás y es el momento para iniciar de nuevo, desde cero y hacer las cosas bien.

No obstante la cuarentena y el suspender la actividad financiera parecen incrementar el índice delictivo; la suspensión o postergación de la guelaguetza también representará una pérdida económica muy importante para Oaxaca, por lo que urgió mecanismos para detonar la economía estatal, de lo contrario –advirtió– la sociedad se irá a pique poco a poco y hasta podría concluir en un estallido social.

La realización de La Carrera Panamericana 2020 mantiene a él y a otros pilotos en la incertidumbre, pues, por una parte, es la competencia de 70 aniversario, se cumplen siete décadas desde la primera arrancada allá en el estado de Chiapas en 1950, así como una reactivación económica para el estado y las entidades por donde pase el rally.

Hasta hoy, no obstante, indicó que no ha recibido siquiera una llamada del comité organizador con respecto a, así que no sabe cuál es la situación de La Pana, si se hará o no, y misma situación es para el Campeonato Nacional de Rallies de Velocidad.

Lo que sí pudo afirmar es que el “Golden Tiger”, el Studabaker Champion 1950 con el que bicampeó, ya está listo y la firma que lo representa reportó desde ahora estar al cien para correrlo en el otoño, de llegarse a hacer.

Misma situación es para el Rally Sierra Juárez, una de las máximas pruebas motoras en Oaxaca, de la que dijo desconocer el tema.

“Creo que esta es una buena oportunidad para comenzar de nuevo, de recetar todo, este podría ser considerado el año en el que no hubo nada”, concluyó.

 

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